¿Alguna vez hiciste un tablero de visualización?


¿Alguna vez escuchaste hablar de los tableros de visualizaciones (conocidos en inglés como vision boards)? 

Se trata de tableros donde colocás imágenes de aquellas cosas que deseas alcanzar para tenerlas siempre presentes. De acuerdo a la postura donde te coloques podés pensar que de esa manera el Universo se pondrá en marcha para que consigas esas cosas, o considerar que de esa manera tendrás siempre presentes tus objetivos o simplemente porque te hace acordar a cuando eras chica y recortabas imágenes de revistas y las pegabas en tu cuaderno, soñando conque esas cosas algún día serían tuyas.

Se supone que un tablero de visualización contiene aquello que anhelás, sin enredarte en pensar cómo vas a conseguir las cosas soñadas. Por ejemplo, quiero irme de vacaciones a Europa, pero en este momento no tengo el dinero ni el tiempo para hacerlo. Lo que hago, entonces, es buscar imágenes de viajes por Europa y las coloco en mi tablero, incluyendo en lo posible imágenes mías de viaje y disfrutando. Lo importante es hacerlo con intención: no se trata solo de recortar figuras y pegarlas en un cartón. Esas imágenes deben significar algo para vos y moverte a actuar. De algún modo, si vas coleccionando imágenes de los lugares que querés conocer eso te va llevando a otros temas vinculados y terminas relacionándote con personas y actividades que van poniéndote en camino. Pero hay que ser constante y darle seguimiento. Debe tener sentido. Tiene que moverte a actuar y mantenerte encaminada.

A mi me encantan estos tableros de visualizaciones. Y como también me gusta planear, soñar despierta, proyectar, tengo mi propia versión de vision board: por un lado, están mis objetivos y, en lugar de colocar cómo los voy a conseguir, describo el producto ya conseguido con las imágenes correspondientes. Suelo imaginarme los talleres que quiero dar, los lugares, el modo en que los concreto, las presentaciones que realizaré... y luego me asombró cuando se dan así.

Por supuesto, no le funcionará a todo el mundo. En mi caso, soy una persona muy visual: pienso con imágenes vívidas y casi te diría que veo claramente las cosas que planeo. Siempre que se me ocurre hacer algo, se me presenta cómo va a quedar al final, ya sea arreglar el jardín, pintar un cuadro o una reunión de trabajo. Si no veo la imagen, me cuesta avanzar.

Es jugar un poco con los sueños y anhelos. Yo me sorprendo las veces que termino consiguiendo las cosas que imaginé mucho y las tuve presentes de algún modo. El último ejemplo que se me ocurre tienen que ver con Bonnie, la cachorrita que recogimos hace unos días porque la habían abandonado en a calle una noche de tormenta. Hacía ya unos meses que yo pensaba en lo lindo que sería tener una perrita pequeña, que pudiera tener en brazos y acariciar, peludita y mimosa. Ya tenemos cuatro perritos, pero son grandes y aguerridos: no son el tipo de mascota que se deja sentar en la falda. Bien, lo cierto es que por esa época se me dio por dibujar perros; en el taller de pintura se burlaban de mi cada vez que llevaba la idea de pintar otro más. Por esos días, Daniel me regaló para una fecha importante un perro de peluche y yo conseguí en un comercio chino de Colegiales un perrito miniatura que andaba buscando, un día que iba paseando por la zona. Ayer, mientras miraba jugar a Bonnie, me di cuenta que se parecía al perrito que me regaló Daniel y al que compré yo en el negocio chino. De algún modo, tanto darle vuelta a la idea del perrito, apareció Bonnie y decidimos recogerla. 

Por supuesto, en estos comentarios se mezclan el mundo mágico y otras corrientes en las que no voy a entrar en este post: una cosa es visualizar desde las recomendaciones de la Ley de Atracción que muchas personas sostienen y otra es armar un tablero para tener presentes tus objetivos. Lo que me interesa es contar como poniendo en imágenes estos objetivos es más fácil que los tengas en cuenta. Verlos a diario enfrente tuyo te motivará a concretarlos. O al menos, esa es la idea y a algunas personas nos funciona.


¿Vos hacés tus tableros de visualizaciones?

¿Tu hoja de vida es aburrida?


Cuando comencé mi carrera profesional, el curriculum vitae (CV) o también hoja de vida, era un escrito extenso y aburrido, más parecido a una necrológica profesional que a una celebración de los conocimientos adquiridos. Con el correr del tiempo se fue agilizando, abreviando, resaltando lo importante, incorporando imágenes y poniendo el acento en las aptitudes y habilidades.

Actualmente existen varios sitios web donde podemos exhibir nuestra vida profesional y mantener actualizado el CV. Las redes profesionales son muy útiles para obligarnos a redactarlo y mantenerlo actualizado. También podés encontrar muchos artículos donde te explican como redactar un CV atractivo y funcional a tus intereses. Últimamente, yo estoy utilizando el estilo Social Media Release (SMR) para aplicarlo a mi hoja de vida y agilizar mi presentación. Ya voy a comentarte de qué se trata el SMR.

Lo importante es que cuando entregues o envíes tu CV al lugar donde querés trabajar, refleje exactamente cómo sos y cuánto podés ofrecer desempeñándote en el puesto al que postulás. No “infles” tu presentación incorporando puntos que se dan por sabidos o colocando una larga lista de reuniones a las que asististe como oyente. Al empleador le interesa saber si has sido conferencista o disertante, no si estuviste escuchando a alguien que dio una charla. Y sobre el mismo tema, importa que coloques lo que está vinculado a tu carrera o que tiene que ver con tu visión profesional. Esto es: si lo tuyo es ser programadora de sistemas, no enumeres las presentaciones sobre el arte del bonsai o el cuidado de mascotas a las que asististe. Lo comento porque lo he visto en algunos CV.

El aspecto visual es importante en la preparación de la hoja de vida. Pensá que la persona encargada de leerlos recibirá una gran cantidad de CV enviados por postulantes interesados en el mismo puesto. Debe provocar algún impacto para que, cuando lo tome en sus manos, esa persona ya esté deseosa de saber más sobre vos. Para eso, una buena salida es diseñarlo con algún formato o plantilla que le de un aspecto profesional: podés mirar algunos sitios web que te ayudan a diseñarlos, como Canva o VisualCV.


Las redes profesionales, como LinkedIn, pueden ayudarte a hacer un repaso por tu vida laboral e ir armando tu CV en línea, además de vincularte con tus pares. No dejes de abrir tu cuenta en LinkedIn, participar en grupos y postear regularmente, porque puede ayudarte en tu carrera profesional y a mejorar tu posición laboral.

Instagram y tu vida profesional



En un post anterior hablábamos de utilizar Facebook para mostrarte en tu faz profesional sin necesidad de crear una Fan Page; hoy vamos a hablar un poquito de Instagram para los mismos fines.

Ya lo sé: para vos, Instagram sirve para compartir fotografías de los platos de comida que te gustan, de las imágenes de tu jardín, de las mil y una tomas que haces de tu mascota, de los días de vacaciones. Yo no digo que no lo hagas: al contrario, continúa compartiendo cosas de tu vida diaria. Sin embargo, podés introducir aspectos de tu vida profesional de manera amistosa, descontracturada, mostrando las bambalinas de tu profesión. Por ejemplo, podés poner fotografías de tu oficina, de tu escritorio, del ámbito donde desarrollas tus actividades, de los materiales que utilizas a diario.

Podés contar una historia y hacer que quienes te seguimos, nos interesemos en ver cómo sigue. Por ejemplo, si hoy tenés un día especial en el trabajo, podés ir tomando algunas fotos a medida que transcurre el día y contar cómo se va desarrollando.

En mi caso cuando viajo para dar talleres, voy comentando todo desde que salgo de casa: la llegada al aeropuerto, el hotel donde me alojo, el salón del taller, los grupos trabajando, imágenes interesantes de la actividad.

Y hay un plus: si mencionas los lugares donde estás, es posible que hasta consigas una especie de atención por parte de las empresas mencionadas. Cuando tus fotografías impactan y vas cosechando seguidores, verás que comenzás a obtener algunas ganancias o atenciones especiales.

Muchas veces me dicen: "No tengo tiempo para estar en Instagram". La verdad, no entiendo qué quieren decir con esto. Solo hay que instalar la aplicación en tu teléfono y sacar fotos. Así de simple: sacás una foto, te gustó, la compartis en Instagram. Y lo bueno es que cuando estás escribiendo el comentario de la foto, podés decidir si la compartis en otras redes sociales. Y ahí aprovechás y la compartís en Facebook (ya te voy a contar otros trucos que tengo para compartirlas en muchos sitios más).

¿Qué te parece si este fin de sábado y domingo pensás un ratito para ver cómo aprovechar Instagram?

¡Buen fin de semana!

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